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El enfoque minero de la japonesa Marubeni

El gigante japonés espera que el precio del cobre repunte en los próximos dos años y con eso rentabilizar su inversión de US$ 3 mil millones en los últimos cinco años. De la mano de su socia Antofagasta Minerals están apostando por el desarrollo del distrito Centinela, proyecto cuya decisión de inversión no se verá antes de 2018.

El año más crítico de la última década vivió durante 2015 la división de Metales y Recurso Minero de la japonesa Marubeni. La socia en Chile de Antofagasta Minerals no quedó exenta del negativo escenario que vivieron las mineras el año pasado, debido a la caída de 20% en el precio del cobre.

“Los resultados se han visto afectados a nivel global por el descenso de los precios del hierro y cobre, donde participamos como socio minoritario en operaciones en Australia y Chile, respectivamente, y cuyo balance oficial será dado a conocer próximamente, dado que el año fiscal concluyó el 31 de marzo de este año”, explica el nuevo CEO de Marubeni LP Holding, Sergio Jarpa.

El ejecutivo, que es el único extranjero a cargo de una filial del gigante japonés, adelanta que es optimista respecto de 2016, año donde Antofagasta Minerals debería superar los problemas productivos del año pasado. “Los resultados de 2015 estuvieron influenciados por los fenómenos climáticos que se vivieron en Esperanza (marzo) y el retraso en la puesta en marcha a plena capacidad de Antucoya, situaciones que se espera no estarán presentes este año, por lo que proyectamos mejores resultados el 2016”, proyecta.

Pese a estar satisfecho con la alianza creada con el grupo Luksic, donde son socios en Pelambres (9%), Esperanza (30%), Tesoro (30%) y Antucoya (30%), Jarpa reconoce que hubo preocupación por los resultados de Antofagasta Minerals en 2015, los peores en 14 años. “Nos preocupa el margen. Aún hay un margen positivo, pero es bastante menor comparado con el que hubo cuando el precio del cobre estuvo a US$ 4 la libra”, afirma.

A pesar de esto, señala que están “conscientes de la realidad”. Por eso aplauden el plan de costos aplicado por la minera privada, proceso que, indica, “ha sido todo lo tan agresivo que podía ser”. “Ahora hay que esperar los frutos, los que llegarán cuando el precio nos acompañe un poco más”, dice. Añade que si el metal llega a US$ 3 la libra “estaríamos en condiciones de gritar viva Chile y viva Japón”.

¿Cuándo repuntará hasta ese valor? “Después del 2020, en el mejor de los casos”, estima. Pero indica que la industria estaría mejor con una cotización del metal promediando US$ 2,50 la libra, lejos de los US$ 2,14 de hoy. “Este valor permite tener un margen para invertir. Con ese precio podrían renacer proyectos”, indica.

Pero hoy la escasez de nuevas iniciativas mineras en el país está llevando a la compañía a mirar con fuerza la oferta de proyectos existentes en Perú y México. “Estamos mirando caso a caso. La situación geopolítica del país es importante, pero no es el único. Hoy, pensamos que Chile sigue siendo atractivo, pero Perú también lo es, no como el caso de Argentina y Colombia, países que pensamos hay que darles más tiempo. México es otro país que en minería del cobre es atractivo para la inversión”, señala.

¿Perú nos puede ganar? “Si uno juzga por los resultados, Perú nos está ganando por el mayor porcentaje de aumento de su producción”, afirma. Agrega que Chile ha mantenido su ritmo productivo en la última década y que, además de Antucoya y Escondida, operaciones que entrarán este año, “no hay nada más”. En cambio, “en los últimos tres años, Perú ha duplicado su producción y los grandes proyectos mineros que están entrando en producción están en el vecino país”, recalca.

Pese a esto, afirma que Chile seguirá siendo el mayor productor de cobre del mundo, pero que los saltos productivos que se esperaban para el país -nueve millones de toneladas al 2020 – no se producirán. “La realidad nos está dando un portazo. Fuimos como país un tanto optimistas y aún hay un cierto grado de optimismo, pero creo que es hora de poner los pies en la tierra”, vaticina.

En el corto plazo, la apuesta de Marubeni es el desarrollo del distrito Centinela, donde participan con el 30% y son nuevamente socios de Antofagasta Minerals. La japonesa, que en Chile ha invertido US$ 3 mil millones los últimos cinco años, indica que los US$ 2.700 millones que implica este proyecto, cuyos permisos ambientales se esperan para los próximos meses, son “más que suficientes”. Sin embargo, la decisión de inversión se podría demorar, pues las compañías recién lo decidirán cuando el precio del cobre comience a repuntar, lo que se espera “hacia dentro de los próximos dos años”, reconoce Jarpa.
Fuente: La Tercera/Carolina Pizarro

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