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Un rompecabezas llamado SQM

La venta de Calichera es una operación difícil de comprender, pero es más difícil de ejecutar. La fórmula ofrecida a los interesados implica de alguna manera compartir el control de SQM con Julio Ponce. Es un camino pedregoso que en el mercado consideran improbable. La otra vía es la venta total a un tercero. OPA incluida.

La venta de la compañía minera SQM es un complejo e intrincado juego de difícil solución. Julio Ponce, el controlador de la empresa, busca resolverlo. Según la Memoria 2015, Julio Ponce y personas relacionadas a él controlan Inversiones SQYA e Inversiones SQ Limitada, las que indirectamente controlan el 29,97% de SQM. Aguas abajo, al llegar al activo principal, son dos vehículos que tienen participación en la productora de yodo, potasio y litio: Pampa Calichera, que tiene 23%, y Potasios, dueña del 6,9%. La primera es controlada a través de Oro Blanco (ver infografía).

El 15 de diciembre de 2015, Oro Blanco, el vehículo que controla Pampa Calichera, anunció que había abierto un proceso formal, competitivo y privado, para captar interesados en la totalidad de la participación en la matriz de SQM. Ese día, Oro Blanco estimó que ese proceso podría tardar aproximadamente seis meses. El viernes se cumplieron cuatro meses desde ese anuncio. Hace dos semanas, el grupo anunció que compartiría un data room virtual con información sobre las compañías con los interesados en el proceso. La fisonomía de la operación no está clara, y en el mercado muchos ponen en duda su resultado final. Las opciones son las siguientes:

El controlador de SQM es Julio Ponce Lerou, pero en alianza con la japonesa Kowa, tras un pacto de actuación conjunta suscrito a fines de 2006, que la Superintendencia de Valores y Seguros visó en 2007. La SVS permitió que unieran sus fuerzas, pese a las restricciones que imponían los estatutos. En SQM, ningún accionista puede tener más de 32% de las acciones totales y ninguna puede votar por más del 37,5% de los títulos de una misma serie. La estratégica serie A elige a cuatro de siete directores. Y otorga el control que Ponce y Kowa pueden ejercer al sumar sus votos y exceder ese límite. En una alianza desequilibrada, claro está: Ponce tiene casi 30%; Kowa, el 2,11%.

En la actual venta, dicen fuentes al tanto del proceso, la fórmula propuesta por Julio Ponce ha sido compartir el control de SQM. El co-control. Ponce conserva Potasios y el nuevo socio se queda con Calichera. En ese esquema, Ponce ya no necesita a Kowa. “En el deal propuesto no está Kowa”, dice un potencial inversor que sigue el proceso. “Ponce cambia en el grupo de control de una posición mayoritaria a una minoritaria”, interpreta otro analista del negocio. En ese caso, Ponce conseguiría liquidez y conservaría una posición de privilegio en SQM. Todo ello, porque la pura venta de Calichera no entrega el control de SQM a un tercero. “El 23% de Pampa Calichera en la compañía no sería suficiente para ejercer el control”, dice un informe de Banchile y Citi Research de hace una semana.

La gran dificultad es conseguir un interesado en ese esquema de co-control. Difícil, dicen en el mercado financiero, será encontrar un inversionista dispuesto a compartir el control dados los problemas reputacionales que atraviesa SQM. El statu quo, por lo pronto, ha hecho difícil resolver el litigio con Corfo por el Salar de Atacama, que pone en riesgo casi el 40% del negocio de SQM.

“Creemos que un cambio en el control de SQM podría resultar en una mayor disposición por parte de Corfo a negociar una solución a la disputa”, analizó Banchile.

Una opción es que Kowa, su actual socio, quiera comprar Calichera y preservar su alianza con Ponce. “Pero sería un enroque de piezas”, opina un observador.

Si Julio Ponce concluye que la fórmula del co-control no es factible, podría vender todas las acciones que Calichera y Potasios tienen en SQM. Pero al venderlas no se transfiere el control de la minera no metálica. Salvo que se venda también el pacto con Kowa. Pero en caso de venta, dicen los pactos de accionistas, el acuerdo se deshace. Con ello, Julio Ponce estaría vendiendo un 30% de SQM a alguien que para alcanzar el control debería lanzar una Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA). Ello tiene restricciones que hacen difícil el negocio. La principal es que reformar los estatutos que limitan la participación máxima a 32% requiere el voto a favor del 75% de los accionistas. Y entonces, para ello se requiere el beneplácito de los minoritarios y de la canadiense PCS, dueña de un 32% de la minera.

¿Lo podría hacer Kowa? En el mercado dudan de que la japonesa tenga espaldas financieras para hacerlo.

¿Lo podría hacer un tercero? Para ello, tiene que pactar primero con Julio Ponce y llegar a acuerdo con él en un precio que los minoritarios querrán, en una posterior OPA, elevar. Y deberán esperar la reacción de PCS.

¿Lo podría hacer PCS? Son los que tienen la mejor posición hoy. Tienen un 32% de la empresa y requiere ofrecer comprar el 68% restante y no el 100%. Banchile se puso en ese escenario: “Si Potash Corp adquiriera las acciones que tiene Oro Blanco en Calichera, es probable que exista una OPA por el resto de las acciones de la compañía”, analizó la corredora.

La dificultad de PCS es su actual estado. En el último año ha perdido la mitad de su valor en Bolsa: su acción ha caído 49,9%. Pero tiene un tamaño mayor que SQM. Su capitalización bursátil de US$ 13.400 millones más que duplica los US$ 6.000 millones que vale SQM.

Hay una última alternativa, que no aparece descabellada. Que Oro Blanco y Julio Ponce se declaren descontentos con las ofertas presentadas y detengan el proceso de venta de Calichera. Un fracaso en la venta podría impactar a las acciones de las cascadas, que han saltado desde el 12 de noviembre, cuando se anunció este proceso, por la expectativa de un cambio de control. Desde ese día, Oro Blanco subió 74%, Norte Grande, 49%, y Pampa Calichera, un 32%.

“Este es un deal muy difícil”, dice un experimentado gestor de inversiones.
Fuente: La Tercera/Victor Cofré

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