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Sin duda el tema del cambio climático ha tomado una fuerza inusitada en estos últimos años, lo que ha generado una suerte de competencia por ser "verdes". Para ello, se ha formulado un consenso sobre cómo medir lo "verde" de las compañías, lo que se hace cuantificando sus emisiones de CO2 equivalente. De esta manera cada día en el mundo es más común encontrar productos y servicios que informan al consumidor la "huella de carbono" que ha dejado dicho producto o servicio, y con ello indicarnos lo "verde" de la compañía.
Sin embargo, ésta no es la única huella que dejan las empresas en su proceso. El agua, elemento necesario para la vida, y que en muchas partes del mundo comienza a escasear, es uno de los grandes insumos al momento de generar dichos productos y servicios, lo que en esta carrera por ser verdes ha impulsado la medición de otra huella, la que se conoce como "huella hídrica".
En Latinoamérica, según los datos entregados por ComunicaRSE en Argentina, algunas empresas como Natura ya están planificando incluir este dato en su impacto ambiental. En nuestro país, la viña Concha y Toro en alianza con Fundación Chile y Water Footprint Network, anunció que a partir de este año llevará a cabo la medición de su Huella Hídrica Corporativa, primera iniciativa de la industria vitivinícola en el mundo.
La huella hídrica de una empresa se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza directa (para producir / fabricación o de actividades de apoyo) e indirectamente (el uso del agua en la oferta del productor de la cadena) para hacer funcionar y mantener el negocio.
Según Arjen Y. Hoekstra, creador del concepto de la huella hídrica y director científico de la "Red de la Huella Hídrica" el interés por esta medición se origina en el reconocimiento de que los impactos humanos en los sistemas hídricos pueden estar relacionados, en última instancia, al consumo humano y que temas como la escasez o contaminación del agua pueden ser mejor entendidos y gestionados considerando la producción y cadenas de distribución en su totalidad".
Calcular y gestionar la huella es un proceso que requiere de recursos, capital humano y tiempo considerable pero que cada día más empresas comienzan a invertir en ello, para responder a las exigencias y expectativas de sus stakeholders, entre ellos los gobiernos. En el caso chileno, existe la Iniciativa Nacional de Eficiencia Hídrica, impulsada por la superintendencia de empresas sanitarias y a partir de ella y para efectos operacionales de su implementación, se creó la Unidad de Eficiencia Hídrica.
Con todo esto, podemos entender que esta carrera por ser verdes tendrá varias pistas, y el agua sin duda será un factor relevante para quien desee ser triunfador.
Pablo Vidal
Director Investigación, Innovación y Desarrollo
Acción RSE
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