Además señaló que a pesar del alza del precio del cobre es difícil en el corto plazo ver nuevos proyectos mineros, aunque destacó las opciones de potenciar la minería en la zona central del país.

Como siempre, seguro, ágil en sus respuestas, y con el sino de la gestión para las grandes empresas mineras que operan en Chile, Joaquín Villarino, Presidente Ejecutivo del Consejo Minero, se refirió a los pro y contras que significa hacer minería en Chile y con una fuerte crítica a la gestión del gobierno saliente respecto a la preeminencia que le dio al sector.

Respecto al comportamiento del sector minero durante 2017, el Presidente Ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino señaló que hubo cosas buenas y malas.
“Las cosas positivas fueron el trabajo que se realizó con Alianza Valor Minero para la definición de un marco para un diálogo permanente con las comunidades, con un esquema de solución de conflictos; y la creación de la Oficina de Grandes Proyectos, que es algo que se está desarrollando”, aseveró.

A esto agregó que el trabajo hecho por Alta Ley con el Road Map Tecnológico, tiene una cara positiva; además destacó la implementación del proyecto Eleva, de la mano de la Subsecretaría de Educación, para la expansión del proyecto que han desarrollado al alero del Consejo de Competencias Mineras, CMM, e incluyó el desarrollo de otras negociaciones colectivas que llegaron a buen puerto con cierres anticipados y sin huelga.

Otro de los aspecto positivos que enunció fue la aprobación del Reglamento de Seguridad Minera, que fue ampliamente discutido y liderado por el Ministerio de Minería.

A lo que sumó el informe de productividad de la gran minería del cobre que realizó la Comisión Nacional de Productividad.

“Creo que hay otras no tan buenas. Hay una baja en la producción importante, derivado de algunas paralizaciones de faenas. El rechazo que obtuvo el proyecto Dominga y la última resolución de Pascua Lama, son una muy mala noticia para el sector. Es una mala noticia también, la cierta beligerancia que vimos en algunas de las negociaciones colectivas y la falta de un acuerdo oportuno”, aseveró Villarino.

¿Qué esperan en el sector para el año 2018?
Esperamos una estabilidad del precio de la libra de cobre en torno a los US$3, lo que es una buena noticia para el sector. Además de un mejor precio del hierro, del oro y la plata, aunque no tenemos antecedentes tan buenos como en el caso del cobre, pero no dejamos de tener buenas esperanzas al respecto.
Además tendremos negociaciones colectivas, habrán muchas durante este año desarrolladas con alturas de miras, con mirada a largo plazo, creación de valor para todas partes. Esperamos que reine la sensatez y no tengamos negociaciones colectivas conflictivas, con huelgas prolongadas, que se respete sobre todo el estado de derecho y el marco que regula las huelgas, aprobado en la última Reforma Laboral.
Se pronostica un incremento de producción, especialmente de cobre, derivado de una estabilidad en todas las faenas, lo que va de la mano con lo anterior, es decir, este incremento de producción va a ir de la mano de unas negociaciones colectivas realizadas en forma pacífica, razonable.
Esperamos que se solucionen los problemas que han estado afectando a Codelco, especialmente el conflicto que ha tenido con la Contraloría General de la República, creemos que no le hace bien a Codelco y, por lo tanto, no le hace bien al sector minero del país.
Esperamos tener un buen ministro o ministra de Minería, lo que significa básicamente alguien que sea capaz de hacer valer el peso que tiene la industria minera al interior del gobierno y en el Congreso.

¿Eso significa que esperan que sea alguien de la industria?
No necesariamente alguien del sector, sino que alguien que tenga coraje, personalidad política, ojalá conocimientos del sector, pero sobre todo habilidades para hacer sentir el peso de este sector.
El sector minero al interior de los gobiernos se siente un poco huérfano, por un Ministerio que no está debidamente empoderado y que no ejerce, ni hace sentir el peso que tiene la industria para el país. Otros ministerios suelen hacer valer y pesar su opinión, aunque ello afecte al sector minero, por lo tanto, nos sentimos un poco desprotegidos.

¿Qué le parece que Baldo Prokurica sea el nombre que domina para próximo Ministro de Minería?
Baldo Prokurica es un político que conoce el sector, de una región minera como Atacama que se ha visto seriamente afectada en parte por decisiones políticas mal adoptadas por lo que creo que él tiene las condiciones para desempeñar adecuadamente el cargo de Ministro de Minería.

RECHAZO DE PROYECTOS
¿Cuál es su opinión respecto al rechazo de Dominga y que las autoridades de la Región de Coquimbo traten de declarar Área Marina protegida a la zona donde el proyecto emplazaría su puerto?
Lo dije en mi exposición en el seminario del Consejo Minero a principios de enero. Tenemos que hacer todos los esfuerzos como país para evitar espacios de arbitrariedad donde las autoridades políticas actúan como emperadores romanos en el circo máximo.
Lo que tenemos que buscar son criterios objetivos para que la aprobación y rechazo de proyectos sean los mismos criterios objetivos para la aprobación y constitución de áreas protegidas.
No hay que olvidarse, cuestión que también he señalado, que el desarrollo sostenible es una mezcla de tres factores según las propias Naciones Unidas; crecimiento económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.
No es solo la protección del medio ambiente y tampoco es solo el desarrollo social ni es solo el crecimiento económico, son estos tres factores, por eso reitero, cuando nos preocupamos de generar áreas protegidas, marítimas o terrestres, y no nos preocupamos en paralelo de velar por el crecimiento económico y el desarrollo social, la verdad es que no estamos fomentando un crecimiento sostenible como el que se ha comprometido Chile con las Naciones Unidas.
La creación de áreas protegidas, sin una mirada global del país, sin una visión de largo plazo, sin el justo equilibrio, a tontas y a locas, improvisando y con miras a impedir el desarrollo de un proyecto puntual, solo refleja improvisación e irresponsabilidad y el costo lo van a pagar las futuras generaciones, porque no vamos a tener un desarrollo sostenible y eso es lo que estamos tratando de poner sobre la mesa como tema a discutir en el país.

¿Cree que la sanción y cierre por pate de la Superintendencia de Medio Ambiente a Pascua Lama puede influir en el Tratado Bilateral con Argentina?
Pascua Lama es una noticia en desarrollo. Las declaraciones del Director Ejecutivo de Barrick, René Muga son tremendamente iluminadoras.
Esta es una empresa que ha hecho todos los esfuerzos para modificar su conducta, para modificar sus procesos, cambió toda la plana ejecutiva, está rediseñando el proceso, ha reconocido los errores que cometió, ya ha pagado altísimas multas y ahora está sometida a una nueva multa, pero en paralelo no tenemos una autoridad que actúe de manera razonable.
Es decir, una resolución que tiene 2000 páginas, que se demora cuatro años, que tiene paralizado y que no termina de cerrar el proyecto, porque si bien lo clausura no le revoca la Resolución de Calificación Ambiental, perduran ciertas obligaciones, es una historia de nuca acabar, creo que eso solo introduce falta de certeza y de alguna manera falta de seriedad y un “no” oportuno vale muchísimo más que “un a lo mejor” en plazos indefinidos. Creo que hay que creerle a Pascua Lama.
Hay que creerle que está redefiniendo bien su proyecto, que ha cambiado su conducta y su forma de aproximarse a las comunidades, que está haciendo un rediseño más amigable y más conversado y acordado transversalmente. Hay que ponerlo en medios para que el proyecto se lleve a cabo cumpliendo con esas tres características para que sea sostenible. Es decir, que haga un aporte efectivo al crecimiento económico, que mitigue los impactos ambientales que pueda tener y que contribuya al desarrollo social, especialmente de las comunidades aledañas. Cumpliendo con todos esos requisitos y con toda la normativa vigente, en plazos razonables, que hoy no lo son, llegan a más del doble de los países desarrollados, Pascua Lama, o como se llame en el futuro, debería tener una aprobación, y eso es lo propio de un país serio.

También han señalado que podría hacerse en forma subterránea. ¿Cree que es la tendencia del sector para no tener estos y otros problemas?
En algunos casos se ve que las empresas están analizando expansiones subterráneas, cuando técnicamente es viable, en otros no es posible. Pero sí es una alternativa, que he visto que en algunos proyectos se está analizando seriamente.

Respecto a los permisos, que usted lo reitera frecuentemente…
Pero sin mucho éxito. Hay cosas que hay que repetir de manera sistemática y creo que no ha caído todo en saco roto. Por lo menos la Comisión Asesora Presidencial para la Reforma del Sistema de Evaluación Ambiental, llegó a la conclusión de que falta una cierta racionalidad en el otorgamiento de permisos y la tramitación de los mismos.
La Comisión Nacional de productividad ha hecho un diagnóstico en que concluye que todo el sistema de permisología en Chile adolece de una burocracia dramática, que estamos demorándonos más tiempo del que se demoran los países desarrollados, sin ser más exigentes ni más exitosos, por lo tanto, creo que ya se han hecho eco del diagnóstico del Consejo Minero, organismos conformados por personas que no son del Consejo Minero ni del sector minero. Hecho el diagnóstico hay una sugerencia de medidas concretas a implementar y esperamos que el próximo Gobierno las implemente, porque esto viene en beneficio no sólo de los proyectos mineros, sino que de los grandes proyectos de este país.

¿Esto se lo pudieron plantear en campaña al actual Presidente electo?
Se lo planteamos a todas las candidaturas que estuvieron dispuestas a reunirse con nosotros. Los proyectos de las dos candidaturas que pasaron a segunda vuelta recogían en parte nuestras sugerencias, que además no eran sugerencias que nacieron solo del Consejo, sino que las tomamos de una pluralidad de instancias conformadas por personas de sectores muy diversos y afortunadamente parte de esas sugerencias están en el programa del candidato electo.
Entre otras cosas la creación de una oficina de grandes proyectos, no simplificar la vida ni bajar requerimientos ni hacerle favores a los grandes proyectos, sino que poner orden para que éstos sean aprobados con los méritos y requerimientos que corresponden y no sean retrasados artificialmente ni rechazados por causas que no sean técnicas.
La búsqueda de una institucionalidad permanente y anticipado con las comunidades, es otra idea que está en el programa político, las mejoras a la institucionalidad del Sistema de Evaluación Ambiental también. Creemos que hay un diagnóstico común que requiere o está a la espera de medidas concretas.

Sergio Hernández, Vicepresidente Ejecutivo de Cochilco, dice que se podría pensar en una especie de Agente para cada gran proyecto minero, para agilizar los trámites. ¿Qué opina de esa figura?
No se trata de facilitar porque sí, sino que se trata de evitar una serie de demoras y burocracia y decisiones que no son técnicas hoy día y que son más bien arbitrarias y que son más bien producto de la creencia, convencimiento o ideas que se les ocurren a los funcionarios de turno. Creo que hay que tratar de darle objetividad al proceso, de tal manera que las empresas mineras, energéticas, etc. sepan cuándo entran, sepan cuándo salen y sepan por lo que van a pasar. Aquí uno sabe cuándo entra, no sabe por lo que va a pasar y no sabe cuándo va a salir y eso es inaceptable, porque al final terminamos con pérdida de credibilidad, lo que significa que se posterguen o simplemente se decida no llevar a cabo inversiones que son importantes para el desarrollo del país.

¿No estaría de acuerdo entonces con una persona que está a cargo de cada uno de los proyectos?
Es una solución que se adopta en algunos países, los grandes proyectos tienen una especie de ejecutivos de proyectos, que los ayuda y es una especie de lazarillo en el laberinto de la burocracia. Sea ese u otro mecanismo, lo importante es que una vez que uno determine que el proyecto cumple con los requisitos de complejidad, impacto y relevancia para el país se pongan todos los medios para que lo antes posible ese proyecto sepa que se va a llevar a cabo o no.
Eso también es importante. Como decía un “no” oportuno vale mucho. Antes de que se hayan gastado cientos de millones de dólares, un inversionista agradece mucho que le digan que el país no está disponible para que haga por ejemplo, una central nuclear´, pero si le dicen que el país está disponible para cualquier tipo de inversiones, lo entretienen cinco o seis años, se gastan US$100 millones, contesta las preguntas que se le ocurre a cualquier ciudadano que va pasando por cualquier parte, sin ningún orden, coordinación o medida, finalmente alguien, como en el circo romano sube o baja el dedo en algunas instancias, eso es lo que debemos tratar de evitar.
Si no podemos hacer proyectos mineros en el país, lo importante es que se sepa, aunque a mi juicio es una señal lamentable, pero se agradece mucho; si dicen que sí se pueden hacer proyectos mineros también se agradece mucho y en plazos determinados, los que no los cumplan saben que no van a pasar el cedazo. Eso es lo único que estamos pidiendo.

¿Esto también tiene que ver con el Convenio 169, el orden en que se ejecuta o cómo conversa con la ley de Medio Ambiente y otras instancias?
No cabe ninguna duda que en los procesos de aprobación de proyectos, la consulta a los pueblos originarios o pueblos indígenas en aquellos lugares donde estos existen ha pasado a jugar un rol muy importante, tanto en los tiempos como en la forma de aprobación.
Aquí hay una institucionalidad por desarrollarse, hay temas pendientes, la forma de llevar a cabo, los recursos que se destinan para llevar a cabo la consulta, la capacidad de influir, la capacidad que tienen los pueblos originarios de participar, los recursos que tienen para participar, la definición de quienes son todos los pueblos originarios, dónde se encuentran, si existen o no territorios indígenas, son un sinnúmero de tareas pendientes, por lo tanto, nos parece que para proteger los derechos de los pueblos originarios de verdad, es indispensable avanzar rápido, sin prisa, pero sin pausa en la solución de estas dudas, de lo contrario el Convenio 169 va a terminar mirándose sólo como un trámite más, un acto burocrático adicional y no como la instancia donde se busca respetar los derechos de los pueblos originarios, que ese es el objetivo que tiene.

¿Cree que se ha desvirtuado?
Se ha desvirtuado, ha sido ocasionalmente instrumentalizado, ha sido mal interpretado, ha sido insuficientemente ejecutado y, por lo tanto, todas esas carencias e insuficiencias llevan a una mala evaluación en general, cuando la idea que existe detrás no es mala, es una idea que Chile suscribió, que se aprobó en el Congreso por mayoría absoluta, prácticamente por unanimidad, salvo un voto.
Aquí se empezó a construir la casa por el techo y nadie se preocupó de construir los cimientos sólidos, con buenos planos, para haber puesto al final el techo que es la protección final de los derechos, para que tuvieran un resultado efectivo.
Hoy día es más pirotecnia, más burocracia, espacio de conflictos, de abuso, de chantaje y ocasionalmente también de lo otro, pero cuesta encontrar un hilo conductor común que lleve a pensar en lo que está ocurriendo.

¿Cómo ven la propuesta de Valor Minero sobre el valor compartido?
La apoyamos, de hecho formamos parte e Valor Minero, hemos sido promotores.Tal como señalaba, la única manera de desarrollar minería es que ésta cumpla con tres requisitos. El primero es que cumpla evidentemente con todos los requerimientos legales y reglamentarios que establece la ley.
Segundo, es indispensable que genere políticas de valor compartido; y lo tercero, es que mitigue los impactos que puede generar ambientalmente.

PRECIO DEL COBRE Y DESARROLLO DEL SECTOR
¿El alza del precio del cobre ayudará a que surjan o resurjan nuevos proyectos mineros en el país?
Los proyectos mineros toman tiempo, son de muy largo plazo. Desde que se decide llevar a cabo una inversión hasta que se produce una primera tonelada de concentrado de cobre o los primeros cátodos, puede pasar cinco o más años, esto no es echar a andar o apagar una central. Existen algunos proyectos que se están reevaluando atendido a que pareciéramos tener un precio a largo plazo mejor del que teníamos hace dos años, pero no lo vamos a ver ejecutados hasta dentro cuatro o cinco años.
Respecto a la decisión de invertir, creo que hoy existe más de alguno que nos aproximamos a la decisión de hacer un análisis más profundo, serio y evaluar llevarlos a cabo, pero aquí no se va a mover una piedra en un proyecto Greenfield dentro de los próximos tres o cuatro años, es algo a lo que hay que hacerse la idea.

¿Y cuál es el escenario para la exploración?
Esto es lo que se debiera reactivar con mayor velocidad en la medida en que existan mejores precios en los commodities en general, en particular en el cobre, naturalmente lo que mejoran son los proyectos de exploración, y en ese sentido, estimo que deberíamos tener un poco más de actividad exploratoria.
Para eso, probablemente sea necesario tener mucho cuidado con la legislación, con los requerimientos ambientales que se están poniendo a la exploración.
Si para hacer una campaña de exploración van a tener que presentar un estudio de impacto ambiental, la verdad es que es un muy buen camino para impedir que haya exploración minera en Chile.
Hemos visto alguna tendencia en la Superintendencia de Medio Ambiente a moverse en la línea de que ciertas campañas exploratorias debieran pasar por Estudio de Impacto Ambiental y no sólo por Declaración.
Me parece que tenemos que profundizar el mercado de la exploración. El hecho de que se haga pública la información vinculada con la actividad exploratoria que llevan.
Hay que ver que Sernageomin implemente las herramientas tecnológicas para que exista púbico acceso a los trabajos de exploración, que hoy existe la obligación de poner en conocimiento público. Eso va a profundizar el mercado de la exploración, va a tener más información, con un mejor precio y con unas reglas claras, creo que podríamos tener un mercado en el área de la exploración muy atractivo y ojalá pudiéramos crear incluso en Chile algún tipo de mercado para ello, similar al que existe en Canadá y profundizar algunas ideas que se han tratado de desarrollar en el último tiempo.

¿Cómo define la relación alza precio del cobre, baja del dólar y los costos en el sector minero?
En general el alza del precio del cobre en Chile suele tener el impacto de la baja del precio del dólar. Están bastante vinculados. Cuando se mira la evolución de ambos datos, van relativamente de la mano y eso evidentemente tiene un impacto en algunos otros sectores de exportación, pero así funciona el mercado y el Banco Central tiene algunas medidas para regular los impactos en el precio de la divisa.
Respecto a los costos, la relación ha sido un poco más compleja. Lo que hemos visto, casi como una tendencia, es que en el período del súper ciclo, período de altos precios, tuvimos incrementos de costos, no es un fenómeno sólo chileno sino que internacional. Mejora del precio de manera tan importante como la que vimos, especialmente en el cobre, llevó a una mayor demanda por insumos, con una oferta que no era capaz de crecer al mismo ritmo de la demanda lo que llevó a un incremento de precios.
Esto ocurrió con la mano de obra, con los insumos, por ello hay que tener mucho cuidado.
En el período en que bajó el precio del cobre, las empresas sufrieron bastante, también los trabajadores. Ahora, si vemos que comenzamos a tener un precio mejor que el que tuvimos en los últimos tres años, espero que no nos descuidemos de estos ajustes de costos dolorosos que hicimos en los últimos años, que mantengamos una actitud, las empresas están muy enfocadas para que las políticas de ajustes de costos sean una tendencia permanente, porque esto básicamente está enfocado en la búsqueda de mejoras de productividad y eso es lo que tenemos que recoger en el futuro.
Hay mucha preocupación en la gestión de las empresas, que fue una recomendación que hizo la Comisión Nacional de Productividad, y me consta que la mayoría de nuestras empresas están trabajando y tomando esas recomendaciones; segundo, es un llamado a ser muy responsables en todos los procesos de negociación colectiva; no podemos incrementar dramáticamente los costos laborales sin incremento de productividad, las diferencias de productividad de la minería chilena con los países de referencia minera con los que nos comparamos, el benchmark que se hizo a propósito del estudio de productividad demuestran en algunos casos brechas de hasta un 300%; las diferencia de productividad del capital tampoco son menores, están entre 30% y 40% en algunos casos.
Ahora, el diagnóstico está hecho, sabemos dónde nos aprieta el zapato y el llamado es que viniendo períodos de mejores precios, no nos olvidemos del período de vacas flacas, nos acordemos que pasamos por un purgatorio doloroso, por lo tanto, tendamos a mantener las políticas de austeridad, de control de costos y, sobre todo, del enfoque en productividad. Lo que significa producir más con los mismos recursos, no simplemente producir lo mismo con menos gente.

¿Qué opina de la posibilidad del desarrollo minero en la zona central del país?
Es un desafío mayúsculo que creo que se está enfocando adecuadamente. No cabe ninguna duda que desarrollar minería en sectores más áridos, con menos población, donde no tenemos un conflicto directo con otras actividades productivas como la agricultura, cosa que ocurre en la zona central, es más fácil que aquí.
En la zona central, me refiero a las regiones Quinta, Metropolitana, Sexta y al sur, nos vamos a encontrar con otros actores muy relevantes, que en algunos casos, más al sur, llevan más tiempo desarrollándose, debiéramos tener más potenciales conflictos con las comunidades, porque hay más comunidades; debiéramos tener un desafío importante en cuanto a recursos hídricos, hay una serie de desafíos por delante, pero creo que debe ser enfocado adecuadamente desde varias perspectivas.
Uno, se sabe que el desarrollo futuro de la gran minería del país va a moverse hacia el centro sur de Chile. Dos, se sabe cuáles son los potenciales conflictos que genera el desarrollo de la actividad minera, se sabe además cuáles son los beneficios que puede generar el desarrollo de esta actividad minera.
Identificado lo anterior, lo que hay que comenzar a tener es un diálogo temprano, una conversación antes que estén los proyectos desarrollándose, porque entonces cuando comience la instrumentalización política, la arbitrariedad en la aprobación, cuando nos dejamos llevar por la presión de la calle, etc., lo que nos interesa ahora es tener un diálogo temprano, lo que ya se está haciendo.
De hecho ha existido un diálogo temprano en la Quinta Región y en la Región Metropolitana, bajo el alero de Valor Minero, con algunas conclusiones que son bien relevantes, como creación de valor compartido, proyectos de información, diálogos permanentes, además esto va acompañado del desarrollo de la institucionalidad que va a permitir manejar y evolucionar en ese sentido.
Ahora, lo que queda por delante es implementar esto y es ahí donde está el gran desafío. Cómo profundizamos ese diálogo temprano, cómo hacemos más partícipes a unas comunidades mucho más grandes, como el Gran Santiago, Valparaíso, Rancagua, sin olvidarnos que ya tenemos minería en esta zona, Los Bronces, Andina, El Teniente, ya existe minería y cohabita de manera bastante amigable, lo que pasa es que hay que sacar una serie de fantasmas que pueden comenzar a girar en torno a esto, para hacerlo más viable y para que los proyectos se puedan desarrollar. O, saber desde un inicio, con tiempo, que no se van a poder desarrollar.

Dentro de los rumores de las nominaciones a partir del 11 de marzo se dice que usted sería el candidato para la presidencia del directorio de Codelco. ¿Está disponible para ello?
Como dice la canción, son rumores. Creo que no hay que hacerse cargo de todos los rumores que aparecen en la prensa. Cada día tiene su afán. Y estoy muy contento en el Consejo Minero, tenemos mucho trabajo por hacer. La verdad es que no me he planteado irme de aquí. Otra cosa es lo que digan los socios del directorio.

¿Pero si se lo ofrecen estaría dispuesto?
Si me lo llegaran a ofrecer evidentemente analizaría. Ser Presidente del Directorio de Codelco es un honor importante en este país. No me estoy candidateando, no está dentro de mis planes, ni de mi interés, ni he hecho nada para que mi nombre esté en ninguna parte.
Creo que la falta de tema y probablemente la discreción con la que el Presidente electo ha manejado la designación de ministros y de las autoridades máximas, lleva a que todo el mundo especule y por ahí ha salido mi nombre.

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