Optimista con el nuevo ciclo que enfrenta el sector, por el aumento del precio del cobre, Hernández hace un llamado para atraer a los inversionistas a Chile.

2017 ha sido un año de dulce y agraz para la economía nacional y el sector minero, especialmente del cobre. Esto, por la fluctuación del precio del commodity, por el énfasis en la reducción de costos operacionales y también por un nuevo actor que se ha ganado los titulares de los medios: el litio.

Para conocer el balance de este año, AreaMinera conversó con el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Diego Hernández, quien dijo que “este año estamos terminándolo bien, por la subida de los precios. En 2016, el precio promedio fue de US$ 2,20. Este año creo que vamos a terminar cercano a los US$ 2,78, lo que hace que toda la minería que está en operación tenga márgenes positivos”, aseveró.

Agregó que esto cambia el panorama desde el punto de vista del precio del cobre a futuro. “Hay más optimismo, más seguridad, de que los precios se deberían mantener más o menos en los niveles en los que están ahora, la oferta/demanda va a estar más ajustada. Por lo tanto, creemos que empieza un nuevo ciclo de precios más altos, que no van a ser los mismos que vimos en el anterior, pero a partir de US$ 3 ya consideramos que son buenos precios”.

¿Cuáles fueron las consecuencias que tuvo el sector en el período bajo?
Primero, hubo que preocuparse de los márgenes operacionales y revisar el tema de los costos. Creo que es sano, de vez en cuando, hacer este ejercicio. Esperamos que esa disciplina de controlar los costos, se mantenga y no se olvide.
Hemos visto que algunos costos han vuelto a aumentar, especialmente debido a la tasa de cambio y al precio del petróleo. La industria tiene que hacer un esfuerzo para mantener esa disciplina, porque la minería del cobre en Chile entró en una etapa distinta, con yacimientos que si los comparamos con la industria mundial, están en el promedio. No tenemos yacimientos extraordinarios en términos de competitividad, es una etapa distinta, donde producir más no significa necesariamente menores costos. Hay que preocuparse de ser competitivos y mantener los costos.
Tenemos la ventaja de que tenemos un parque productivo ya instalado y en buena parte amortizado. En esta nueva etapa hay que preocuparse sobre todo de la competitividad, de mantener los márgenes operacionales, de los costos y de incorporar innovación, ser más competitivos.

¿Esto con las operaciones ya instaladas. No se ve a futuro que se levanten proyectos nuevos?
Hay algunos proyectos que se pueden desarrollar, pero no son extraordinarios. Son buenos, competitivos, pero no vemos que haya ningún proyecto que esté con leyes similares a las mejores o a las más altas que hay en proyectos no desarrollados a nivel mundial. Es una etapa distinta y hay que abordarla así.

El tema de la oferta de cobre que se va reduciendo, ¿se mantendrá en el tiempo?
Creo que por el hecho de que la industria dejó de invertir en estos últimos años, sumado a nuevas exigencias que hacen que los proyectos se demoren más en poder materializarse, va a ser difícil una respuesta rápida de la industria a una mayor demanda. Por eso, creo que estos ciclos de precios van a ser un poco más largos de lo que estábamos acostumbrados.

¿Cómo cree que influirá esta estabilidad del precio con la empleabilidad del sector que fue bajando en los años anteriores?
Debido a los precios bajos, se dejaron de hacer algunas cosas que no se pueden dejar de hacer en forma permanente. Ahora, cuando hay un mejor margen operacional se empiezan a hacer nuevamente, exploración, estudios conceptuales, prefactibilidad, revisiones, excelencia operacional, incorporación de innovación. Ello significa un poco más de gente. Al mismo tiempo, esperamos que en Chile haya proyectos nuevos. Uno ya está aprobado: Spence. Si tenemos un proyecto de esa envergadura por año, ya hay una masa crítica más importante, lo que hace que la empleabilidad aumente nuevamente. No obstante, al mismo tiempo, va a estar acompañado de la incorporación de una mayor automatización. Hay que aprovecharla al 100% y no al 50% como lo estábamos haciendo, lo que de alguna manera afecta algunos empleos, pero crea otros.

¿Cómo ve la minería digital, la minería inteligente?
La minería se demora en incorporar tecnologías y soluciones nuevas, porque tiene un costo de falla muy alto. Si no resulta, el riesgo es alto. Pero de aquí para adelante, con los precios que tuvimos el año pasado y la situación donde se estrecharon mucho los márgenes operacionales, hoy es una obligación ir incorporando estas tecnologías que permiten ser más competitivos.
Al mismo tiempo, se están desarrollando todas estas tecnologías para el consumo masivo, como los automóviles sin conductor, etc., que se ven mucho más cercanas. Esto abre la puerta para adaptar estas tecnologías a la minería. Esto ha ocurrido con la robótica, la cual se ha aplicado a la minería. Esto va a seguir en forma más masiva, lo que hace cambiar las prácticas de trabajo y las capacidades del personal que necesitamos. Hay que ir adaptándose.

¿Y cómo ve el futuro de las operaciones remotas en el sector?
Cada vez va a ser más común. Es una realidad porque estas tecnologías son más confiables y es lo que la industria necesita. No se puede controlar una planta en forma remota si la tecnología no tiene un nivel de calidad y de disponibilidad alta.

¿Es posible que estos avances lleguen a la mediana minería o a la pequeña minería?
Creemos que la mediana minería tiene un futuro auspicioso. Hay yacimientos que son más pequeños, pero con leyes competitivas que podrían aumentar la producción. Además, a este segmento productivo le es más fácil asumir riesgos tecnológicos que en la gran minería, dado que estos riesgos están bien orientados y justificados porque el costo de falla es más bajo.
Con la pequeña minería nos gustaría ir promoviendo el recambio generacional de los pequeños mineros. Vemos cómo la gente más joven en Chile tiene un sentido de emprendimiento mucho más grande que las generaciones anteriores. Les cuesta menos emprender, les interesa hacer sus propios negocios y no ser empleados. Vemos una oportunidad para que surjan pequeños mineros 2.0 o 4.0.
Hay que destacar que la pequeña minería está más mecanizada de lo que uno se imagina. Creo que se podría generar una nueva pequeña minería, con los hijos o gente de estas comunidades más chicas que tienen hoy acceso a las tecnologías de la información. Para ellos, usarlas es parte de su manera de trabajar o vivir. Esto no es solamente en las grandes ciudades. Está generalizado en todo Chile y ahí hay un campo que puede ser interesante.

La nueva era del cobre
Respecto al cobre verde o cobre sustentable, ¿cómo viene esto?
Es una oportunidad para Chile. Vamos a tener ciertas categorías de consumidores de cobre en los que el metal entra en el costo de su producto de una manera muy marginal.
Por ejemplo, un automóvil eléctrico. El convencional usa 7 kilos de cobre por unidad mientras que el vehículo eléctrico puede usar 70 kilos. De todas formas, ese diferencial es un costo marginal para el producto.
Por otra parte, la fabricación de teléfonos celulares o computadores, donde todos usan cobre, aunque en una cantidad por unidad pequeña. Este tipo de consumidor puede estar muy interesado en el cobre verde. Porque si hace eso con todas las materias primas que usa, le da un valor adicional a su producto. Y, como es marginal en el costo de ese producto, estarían dispuestos a asumir este premio por el cobre verde, por lo que sería una ventaja. Aunque sea marginal es importante para nosotros, porque es producido sin emisión de gases efecto invernadero. Tenemos condiciones ideales para poder producirlo en el norte de Chile, por la energía solar y los yacimientos de cobre que están allá.

EN LA SONAMI
¿Cómo fue este 2017 para Sonami?
Cuando los precios están bajos, siempre hay una dificultad adicional. Estos últimos años ha hecho que, particularmente la pequeña minería, a pesar de todos los esfuerzos con el precio de sustentación y el apoyo, han disminuido los productores. Esperamos que ahora, con el repunte del precio, vuelvan a crecer. Los márgenes operativos son estrechos, lo que crea dificultades adicionales.
En la mediana y gran minería, una de las consecuencias, dado el crecimiento del país y el ciclo de precios altos, es el aumento de las exigencias de la regulación, y esto no necesariamente de forma cohesionada y competitiva. Tenemos que luchar contra eso para tener una regulación más adecuada, sin poner en duda los objetivos que persigue la legislación ambiental y de seguridad, pero de una manera más eficiente y fácil de cumplir. Hay un esfuerzo país que hay que realizar y es una tarea concreta a partir del próximo gobierno.
Han sido períodos complicados, desde el punto de vista general, con la reforma tributaria y la laboral, que a nuestro juicio no se han hecho bien. La primera dejó un régimen tributario muy complejo, difícil de entender. La reforma laboral no ha aportado para tener mejores puestos de trabajo ni mejores condiciones. Se requiere abandonar una actitud paternalista en las relaciones laborales, por parte de la legislación, y adaptarse a los nuevos tiempos.
Por ende, ha sido un período complejo, con un crecimiento bajo del país. Ahora vemos la oportunidad con mejores precios y más apetito de los inversionistas mineros por ejecutar proyectos nuevos. Hay que hacer un esfuerzo para que estos proyectos se hagan en Chile. Se requiere ser proactivo y tener un enfoque distinto al que ha tenido el país en estos últimos años. Esperemos que el próximo gobierno, cualquiera que sea, lo entienda así.

¿Qué otros logros de la Sonami durante este año?
Para los pequeños mineros, la aprobación del precio de sustentación ha sido una buena noticia.
En cuanto al bajo crecimiento que hemos tenido, debido, entre otras cosas, a la baja del precio del cobre, si hay un punto positivo que rescatar, es que el país entendió la importancia de la minería. En segundo lugar, se vio la importancia de la inversión para el crecimiento nacional. Está claro el aporte de la industria no solamente en el tema de los impuestos, ya que con un precio como el que tuvimos el año pasado, las empresas prácticamente dejaron de pagar impuestos a la renta porque no tenían utilidades. Eso se nota en la recaudación fiscal. Ahora que ha mejorado el precio, vemos los resultados de Codelco que mejoraron por el mejor precio y también por el esfuerzo que hizo la administración en el control de costos.
A nuestra minería hay que cuidarla y fomentarla en todos sus niveles, pequeña, mediana y grande. Esto es fundamental para que Chile pueda seguir creciendo.
Esto se reflejó en los programas presidenciales de los principales candidatos que, por primera vez, tienen un capítulo de minería más completo y amplio. Logramos que se recogieran algunas ideas nuestras y del sector, que se han discutido y están en la mesa y en los diagnósticos, y que ahora aparecen en los programas presidenciales.

CANDIDATOS Y PROGRAMAS MINEROS
¿Los programas en cuanto a minería de Piñera y Guillier que van al Balotaje están bien, se pueden enriquecer?
Sí, porque naturalmente los programas no pueden ser tan detallados y hay muchas cosas que se pueden mejorar, discutir y perfeccionar. Pero por lo menos están ahí.

¿Alguna propuesta que cauce algún temor?
Un punto que no nos gusta es el de revisar el royalty. Si eso se refiere al destino de royalty estamos totalmente de acuerdo. Parte tiene que quedar en las regiones productivas, donde están los yacimientos. Si se pretende aumentarlo, eso no se puede hacer en el corto plazo, porque todavía están vigentes los DL 600. Empezar a hablar de aumentarlo desde ya me parece contraproducente y no ayuda a atraer las inversiones.
Además, hay algunas frases ambiguas, como decir que el royalty debe ser igual que en los países de la OCDE. En la OCDE no hay muchos países mineros y creemos que, tal como lo señalé anteriormente, tenemos un parque productivo y una cartera de proyectos que es competitiva en las condiciones actuales. A pesar de esto, no es extraordinaria, es muy fácil que deje de serlo si cambiamos las condiciones tributarias.

¿Cree que la experiencia de ambos, uno por haber si do ex Presidente y el otro por su gestión en el Congreso, es un plus para el sector?
Eso facilita el tema porque entienden la realidad del sector.

¿Cómo ven ustedes el tema de litio, no necesariamente referido a los conflictos sino que a su desarrollo?
Todos entendemos que el litio es una oportunidad para Chile. Acotada, tal vez menor a lo que se imagina la opinión pública, pero hay que aprovecharla porque no es eterna. Se supone que el litio va a usarse en las baterías a partir de ahora y por unos 20 a 25 años, mientras no haya una solución alternativa mejor y más barata. Se está trabajando en varias alternativas que no se van a desarrollar en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo si podrían hacerlo. Hay que aprovechar esa oportunidad ahora.
Existe interés en invertir en litio, y si los proyectos no se hacen en Chile se harán en otro lado. No hay que dejar pasar esta oportunidad.
Vemos con preocupación que al no ser un mineral concesible, se requieren ciertas medidas que son del Ejecutivo y que hay que tomarlas relativamente rápido.
Vemos cómo en otros países hay proyectos que se van a empezar a desarrollar y nosotros nos autoimpusimos estas limitaciones regulatorias.

PROYECCIONES 2018
¿Cuáles son los principales objetivos de Sonami para el próximo año?
Esperamos que el nuevo gobierno adopte y ejecute las medidas anunciadas en los programas y que eso sea rápido.
Hay dos tipos de medidas: algunas se resuelven con cambios regulatorios que van a depender del Ejecutivo, y hay otros cambios que requieren leyes. Esto último se va a demorar un poco más, pero hay que abordarlos luego.

¿Cómo cuáles?
Como el cambio de la ley ambiental y la creación de una agencia que se preocupe de los proyectos estratégicos en Chile. Esos cambios requieren ley y hay que abordarlos rápido. Hay medidas que se deben tomar ahora pero que tendrán resultados de mediano y largo plazo.
Nuestro tema es hacer el seguimiento de las propuestas y ayudar a este diálogo público-privado.
Otro de los temas por abordar ya lo mencioné: tener una pequeña minería renovada, para lo cual es fundamental Enami; tener mejores presupuestos y mejores políticas de fomento para renovar la pequeña minería. Esto requiere algunos cambios regulatorios, exigencias que sean más abordables por los pequeños mineros, que las que tenemos hoy.
Otro tema es la asociatividad. Creemos que para que se desarrollen estos proyectos de mediana minería y algunos de gran minería, en un escenario donde las empresas mineras disponen de menos recursos, debe mostrar que cada vez más la infraestructura que requieren estos proyectos sea abordada por terceros. Es decir, por empresas que puedan invertir en agua o electricidad. A veces, dos proyectos separados no son factibles, pero juntos pueden compartir infraestructura o que sea proporcionada por terceros.

¿Esto es bien recibido por los potenciales involucrados?
Es bien recibida. Vemos algunas materializaciones en algunos proyectos y creo que hay que fomentarlo. Por ejemplo, puertos comunes para distintas minas y la infraestructura de transporte, y ver cómo potenciar para que parte de la infraestructura que requieren los proyectos mineros pasen a manos de empresas que se dediquen a eso.

¿Cree que el Proyecto Dominga se podrá desarrollar?
Creo que debemos estar vigilantes para que no usen subterfugios legales o regulatorios para impedir que se desarrolle la minería. No nos parece que es la manera adecuada de hacerlo ni tampoco que sea el interés nacional. El interés es proteger las áreas que corresponda desde el punto de vista ambiental. No es correcto poner trabas no solo a la minería, sino que al país.
Otro ejemplo de algo que está mal aplicado y que el país va a tener que volver a revisar es el Convenio 169 de la OIT, donde vemos que la única condición para ser considerado pueblo originario es autodefinirse como tal. Lo que pasa es que una serie de comunidades agrícolas o de lugares pequeños se autodefinen como pueblo originario y se observa una proliferación de organizaciones que dicen representar a pueblos originarios en lugares donde no los hay, de una manera tal que afecta la buena aplicación del 169. Finalmente, esto afecta a quienes legítimamente hay que aplicarles el convenio y darles condiciones especiales y defenderlos.

Finalmente, Diego Hernández, Presidente de la Sociedad Nacional de Minería, dijo que el precio está en un nuevo ciclo. Si bien no es tan potente como el anterior, reactivará las inversiones y existe una ventana de oportunidad que Chile tiene que aprovechar. “Si no se hace, esos proyectos se van a realizar en otros países. Este es uno de nuestros principales objetivos para 2018, para que este nuevo gobierno comience bien y aproveche esta oportunidad”, concluyó.

Deja un comentario