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Alberto Salas: “Lamento no haber podido convencer a los que toman las decisiones”

El presidente de la CPC dice que si bien tiene una buena relación con las autoridades, lo escuchan poco y, por lo mismo, “lo que está resultando no es una buena reforma laboral”. Llama a la comisión mixta a que trabaje con responsabilidad, sopesando las consecuencias.

Ad portas de cumplir un año como el máximo líder de los empresarios, Alberto Salas lamenta el curso que han tomado las reformas de la Presidenta Michelle Bachelet. Y aunque reconoce que los escuchan poco, el timonel de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) aún no pierde las esperanzas de que las ideas de este sector sean recogidas. Su nueva apuesta: las medidas para mejorar la productividad en Chile.

El año pasado la economía creció 2,1% y para este año los expertos pronostican un 1,7%. ¿Cuál es su expectativa?

Nuestras expectativas son las que señala el mercado, desafortunadamente. Todo indica que este año no será mejor que 2015, lo que es enormemente preocupante, porque sin crecimiento no se genera el círculo virtuoso de más empleo, mejores remuneraciones, más bienestar, mayor tributación y, por ende, más recursos para que el Fisco pueda desarrollar sus políticas.

Las autoridades económicas y los expertos atribuyen la menor expansión al cambio de ciclo económico, ¿comparte ese diagnóstico?

Hay dos grandes causas: la economía externa, que ha tenido dificultades debido, principalmente, a la menor demanda por los commodities, lo que explica el 50% de la situación. El otro 50% es culpa de malas decisiones internas. No hemos hecho políticas públicas que apunten a mejorar el clima de negocio y de inversión y estamos en esta situación pudiendo estar mejor.

¿Y quién tiene la culpa?

Somos todos responsables. Pero, evidentemente, el conjunto de reformas tan rápidas generó un marco de incertidumbre que desmotiva la inversión. La inversión en los últimos ocho trimestres ha sido un factor decreciente y debemos recuperarla con confianza.

A propósito, en mayo del año pasado usted dijo: ‘Necesitamos hechos, que el diálogo público-privado no sea un diálogo de sordos’. A casi un año de aquello, ¿los empresarios se sienten escuchados?

Nos escuchan poco. Tenemos una buena relación con las autoridades, pero no siempre compartimos la visión y los objetivos. Nosotros estamos por aportar a las mejores políticas públicas que nos permitan crecer y con eso mejorar la calidad de vida de todos. Pero tenemos puntos de vista divergentes respecto de cuáles son esas mejores políticas y los instrumentos para concretarlas. Lamento no haber podido convencer adecuadamente a los que toman las decisiones.

¿Ha sido una falencia de los empresarios, entonces?

No. Nosotros colaboramos con el Ejecutivo y el Legislativo en diversas iniciativas legales y entregamos como gremios nuestra visión, nuestra experiencia, el profundo conocimiento del mundo productivo que tiene cada una de las ramas, por lo tanto, es una visión muy legítima y muy válida. Si no la acogen es porque tenemos visiones distintas. A nuestro juicio, no siempre se ha optado por el mejor camino.

Pero qué hay detrás de eso, ¿falta de confianza? ¿La contraparte no les cree?

Es más complejo, nosotros no somos gobierno. Mi rol es contribuir y estamos siempre en todos los temas con comisiones, con grupos de estudio, con análisis, datos técnicos.

¿En qué se han sentido escuchados?

Hay ciertos análisis, ciertas cosas en que coincidimos, algunas materias técnicas de ciertos proyectos.

En septiembre usted también dijo: “Escúchennos, considérennos, porque esta reforma laboral no es buena para Chile”, ¿qué pasó?

No nos escucharon (se encoge de hombros y ríe). Lo que está resultando no es una buena reforma laboral. El mundo laboral es de una riqueza y amplitud de elementos y desafíos muy grandes, los trabajadores son parte esencial de las empresas y no existe el uno sin el otro y ese conjunto es el corazón de la economía, de cómo funciona el país. Esta reforma se centró sólo en negociación colectiva y no se hizo cargo de cómo apuntamos a una mayor productividad, a mejores remuneraciones, más empleo para hombres y mujeres. No puede ser que un país que está en tránsito al desarrollo se dé el lujo de tener casi a la mitad de las mujeres que pueden trabajar sin hacerlo.

Esos temas no se tocaron…

No, porque está centrada en un fortalecimiento de los sindicatos de una manera que atenta contra la libertad. Los sindicatos son organizaciones válidas y legítimas, pero en la reforma sólo existen para la negociación colectiva y en la empresa hay muchos temas que conversar con los trabajadores. Los trabajadores debiesen libremente integrar los sindicatos en cuanto los vean como algo positivo, y no porque se van a quedar fuera de los beneficios de una negociación si no forman parte de él.

Tal como está hoy la iniciativa, ¿qué es lo que más los complica?

El reemplazo interno tiene que ver con cómo aseguro que la huelga tenga un equilibrio de modo tal que no produzca más daño a la empresa, porque si al día siguiente no se puede retomar la producción es como un chantaje al empresario. Tampoco debería ser capaz un sindicato parcial de impedir trabajar a los trabajadores que no están en huelga. Tampoco puede haber tomas y acciones de violencia que impidan trabajar a quienes quieran hacerlo.

¿Se avanzó con las adecuaciones necesarias en esa materia?

Se avanza en el sentido de buscar que los trabajadores que no están en huelga puedan trabajar. Pero eso no es suficiente. De los 34 países de la Ocde, sólo uno -México- no tiene reemplazo interno. Otros temas que nos complican son la extensión de beneficios y la negociación con sindicatos interempresas. Puede haber empresas similares, pero con rentabilidades distintas. En minería, por ejemplo, puede haber dos faenas similares, con 40 trabajadores cada una, pero una tiene una veta ancha de buena ley y costos más bajos y la otra una veta angosta de baja ley; no las pueden obligar a negociar, porque sus realidades son distintas.

El gobierno dice que hoy ya existe la negociación interempresa y que sólo se ha dado en empresas similares.

En el ejemplo que di, las dos son mineras y son distintas. De verdad, cuando se legisla, lo importante es hacerse cargo de la realidad y los gremios tenemos la capacidad de entregar visiones del mundo real del que venimos.

¿Al gobierno le ha faltado realidad en el proyecto de reforma laboral?

Creo que ha habido una voluntad de hacer las cosas sin hacerse cargo de los efectos que pueden generar en el empleo, el crecimiento y la empleabilidad. Al proyecto le falta sentido de realidad.

¿A qué atribuye esa voluntad?

Quizás creen que es así y es un tema de desconfianza. Fíjese en las situaciones independientes de la ley, cuando el país crece y los precios de los commodities están altos se llega al pleno empleo, hay que contratar inmigrantes, porque no hay mano de obra, no se necesita ley para subir los sueldos, suben con la productividad y el crecimiento, es un tema de mercado, entonces, quizás no se cree mucho en el mercado.

¿Coincide con el diagnóstico de la Sofofa respecto de que el proyecto de hoy es peor que el original?

Creo que es malo, porque no se hace cargo de temas esenciales.

En los descuentos, ¿qué le pediría a la comisión mixta?

Le pediría que actúe con la mayor responsabilidad, analizando todas las aristas y consecuencias que pueda tener la ley, que sean prolijos, con sentido de realidad, en un momento en que estamos creciendo muy poco.

¿Otra reforma tributaria?

¿Los perfeccionamientos a la reforma tributaria entraron en tierra derecha, ¿cuáles son sus expectativas?

Ojalá funcione lo mejor posible.

El ex director del SII Ricardo Escobar prevé que en 2017 podría venir otra reforma tributaria, dada la estrechez fiscal y el desarrollo del programa, ¿están preparados para ese escenario?

Cada tiempo tiene su propia realidad y, por lo tanto, habrá que verlo en el momento. Más allá de eso, si se andan haciendo reformas tributarias a cada momento lo único que se logra es crear más incertidumbre. Para invertir, se necesita certeza jurídica, escenarios que no están bien definidos alejan la inversión. Tiene que haber un equilibrio, somos un país globalizado, tenemos tratados con el 80% del PIB mundial y en los temas tributarios hay que tener una mirada de competitividad. Además, existe otra variable fundamental, que es la eficiencia del gasto: a veces se puede hacer lo mismo con menos, o incluso mucho más.

Pero el ministro Rodrigo Valdés planteó un escenario muy, muy estrecho para los próximos dos años.

El tiene más información que nosotros, pero la merma de ingresos es mayor que la reducción del gasto.

Por eso resurge el fantasma de una nueva reforma.

Volvemos al tema del crecimiento. El 100% de 0 es 0. Si estamos en un escenario tan plano en que no se crece, por más que suban los impuestos el aporte será mínimo, porque las utilidades son bajas. Hay que ver cómo retomamos la senda del crecimiento y eso es responsabilidad de todos. Tenemos que mejorar el clima, conversar más, dialogar más y decir este tema supera otras variables.

En ese sentido, Andrés Velasco y José de Gregorio plantearon que más allá de las reformas, lo que debiera preocupar es el crecimiento de largo plazo, ¿cómo se impulsa?

Retomando confianzas. La inversión es esencialmente racional, no tiene que ver con política, religión, intereses deportivos, sino que con las oportunidades de negocio que se vean en un clima de estabilidad. Todo lo que genere incertidumbre hay que acotarlo. El tema de la productividad es un buen punto, hay una agenda que podemos desarrollar. En la CPC creamos una comisión de productividad en que participa un consejo directivo del más alto nivel, hicimos una agenda de nueve temas liderado, cada uno, por un empresario, tuvimos más de 100 personas trabajando casi 10 meses para entregar nuestra visión y propuestas respecto de cómo mejorar la productividad en diversos temas. Le haremos entrega al país de este trabajo en abril.

¿Se lo va a entregar a la Presidenta?

Al país. También a la Presidenta, a los ministros. Ahí hay una visión concreta de acción de las empresas, medidas administrativas y otros proyectos de ley que ojalá sean bien recibidos para hacer un aporte al crecimiento y la productividad que en Chile es muy mala. Ningún país avanzado ha llegado al desarrollo sin avanzar en productividad.
Fuente: La Tercera/Pamela Jimeno

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un comentario

  1. Santiago Aguilera

    Encuentro que el hombre trató que lo escucharan, pero hay oídos sordos de poca experiencia, ilusiones revolucionarias ,en el escenario de la minería las inversiones son acompañadas de mucho riesgo, largo tiempo de desarrollo de un proyecto , a veces imponderables y obstáculos costosos, entonces si no hay reglas claras , confianza , claridad y honestidad política y laboral, costos energía competitivos y no abusivos, leyes ambientales flexibles y consensuadas entre la natura “pueblos originarios” (que a veces no lo son pero sacan una mascada ) en fin este país está condenado a vivir a costalazos y avanzar 2 pasos y retroceder uno.
    Habría que preguntarse en forma honesta y valiente…¿Por qué sucede esto, cual es el motivo que Chile pierda el granavance desarrollo minero y le deje el camino expedito a los vecinos. Hay que ser ciego para no ver esto.

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